Hombres sospechosos

Era por la tarde y me fui a pasear a mi perro. Esa tarde se hizo pronto de noche y al ser un día festivo, no había casi nadie por la calle salvo dos hombres que me sacaban tres cabezas y tenían una pinta sospechosa. Pasé por su lado porque ya estaba en su misma acera.

Seguí caminando hasta que me dio por mirar hacia atrás y vi cómo estos dos se me quedaban mirando fijamente sin cortarse nada de nada.
Yo empecé a coger miedo ya que me encontraba sola con mi perro y si pasara algo sería difícil que alguien me viera o me escuchara.

Ambos después de estar un ratillo mirándome, cruzaron a la otra acera y empezaron a seguir el mismo camino que yo. Me di cuenta que lo hicieron a propósito no sólo por la mirada, sino porque antes de que me vieran me fijé que ellos iban a ir por otro lado hasta que me vieron.

Yo empecé a acelerar el paso y mientras ellos seguían por la otra acera, no me quitaban el ojo.
Intenté perderlos de vista yendo por una calle a donde veía que de lejos había luz y algunas personas. Entonces fue cuando esos dos se pararon y dejaron de seguirme.

Desde entonces ya no me hace gracia ir totalmente sola por la calle y más una noche de festivo en la que no haya nadie por la calle.