Me persiguieron

Estaba de camino a Móstoles central y un señor de unos 40 años se subió al autobús en el que yo iba. TODO el trayecto estuvo mirándome sin parar pero yo intentaba evitar su mirada.

Cuando me bajé del bus empezó a seguirme desde donde dejan los buses hasta la estación de Renfe sin parar de “piropearme”, diciéndome que cómo me llamaba, que a dónde iba , que era guapísima, etc.
Finalmente tuve que pedirle ayuda a una chica que estaba a punto de entrar en la Renfe para que hiciera como si me acompañase al metro. Si no hubiese sido por esa chica puede ser que ahora mismo no lo pudiera estar contando.