Acosada desde la furgo

Volvía de un día de caminata en El Escorial. Estaba caminando por la calle súper cansada después de caminar durante seis horas cuando un furgoneta pasa por mi izquierda (yo en la acera de la derecha) y me grita desde la ventana abierta: “Guapaaaa”.
Me puso tensa y me enfadé un montón, así que aproveché que él conducía más o menos despacio para saludarle a través del espejo retrovisor exterior y una vez que miraba le mandé a la mierda.

Luego había un coche aparcando y él tuvo que detenerse y esperar un poco en la calle. No llegué a la furgoneta antes de que el coche hubiera aparcado y ya se había ido pero si hubiera llegado antes a su ventana le habría dicho algo.