Miradas en el metro

En el metro bajando las escaleras mecánicas a mi andén noté que alguien me seguía con la mirada desde las escaleras de subida, justo al lado.

No dejó de mirarme hasta que me perdió de vista, podría haberse dislocado el cuello de tanto que lo giró para verme.

No me sentí nada cómoda, quiero ir tranquila. Estas cosas dan miedo.