Acosada con la mirada

Acabo de salir de una juguetería con miedo e impotencia. Mi vestimenta: pantalón vaquero de tiro alto, crop negro y camisa vaquera. El dependiente: su mirada en mis tetas, de arriba abajo e intentando hacer cosas para poder acercarse a mí.

Le repetía constantemente: “mi padre”, para que se diera cuenta de que no estaba sola. Él solo asentía con la cabeza y seguía mirando, le hablara o no. Me enseñó el catálogo lo más cerca de mí que podía e incluso quería que mirara por el ordenador junto a él.

Miedo. Impotencia. Cogí el catálogo y me largué al decirle que no hacía falta mirar en el ordenador. Me acercaba a la puerta y noté como él se iba del mostrador para venir junto a mí. Grité: ¡¡Papá!!…y él paró en seco.