El Orgullo Mundial: ¿espacio seguro para bisexuales?

Orgullo Mundial Madrid 2017
Orgullo Mundial Madrid 2017

Por Deborah

Durante la semana del Orgullo las personas de la comunidad DGS (diversidad sexual y de género) deben poder sentirse orgullosas de quienes son y poder estar en espacios queer sin miedo a agresiones y rechazo, pero para muchxs de nosotrxs ésa no es nuestra realidad. Miembros de la comunidad bisexual hemos recibido considerable acoso callejero desde dentro de la comunidad DSG durante la marcha del Orgullo Mundial 2017 en Madrid.

Algunas de las reacciones que solemos experimentar conocidxs míxs y yo en primera persona por parte de gays y lesbianas ante nuestra bisexualidad incluyen dejar de sonreír repentinamente, hacer una mueca condescendiente, cortar la conversación e irse o directamente ponerse a decir que nuestra sexualidad no existe. Así que, cuando estamos en el Orgullo y llevamos nuestras banderas bisexuales (o pansexuales, polisexuales, etc.) y somos visibles, ¿qué ocurre? Que nos acosan.

A continuación incluyo seis historias de acoso bifóbico experimentado por mis compañerxs el día de la manifestación, cuando al llevar nuestras banderas y pancartas hicimos muy visibles nuestra orientación bisexual.  

#1 “Nos lo dijo con claro desprecio”

Dos amigas mías bisexuales estaban de camino a la manifestación del Orgullo rodeadas de personas preparándose para la mani. Iban con sus banderas bi puestas como una capa de superhéroe y sus pancartas que ponían “100% bisexual”. Según estaban pasando por delante de un par de hombres sentados en el césped, quienes, como tantas otras personas, estaban esperando para ver la marcha, “uno de ellos gritó, ‘¡Bisexuales!’ con un claro tono de desprecio,” nos cuenta Kate. “Me enfadó muchísimo, pero no contesté porque íbamos con prisa. No puedo creer que tengamos que aguantar mierda así, incluso cuando somos el grupo más grande dentro de la comunidad DSG”. Su amiga Olivia le devolvió a los hombres una mirada de enfado, pero sin decirles nada.

#2 “Andando en territorio enemigo”

Otro amigo mío, Víctor, estaba en el bloque bisexual de la manifestación con muchas otras personas, portando la bandera bisexual y una pancarta con el eslogan “100% bisexual” cuando un hombre embriagado les empezó a insultar gritándoles “¡Viciosos!” repetidamente. “Aprende quién es Brenda Howard* y después hablamos,” respondió Víctor. “Al principio simplemente me sentí mal pero después de un tiempo tenía la sensación de estar andando en territorio enemigo, como si no fuera mi mundo sino un mundo hostil”.

*Brenda Howard fue la activista responsable de organizar la primera marcha del Orgullo, y era bisexual.  (wiki link: https://en.wikipedia.org/wiki/Brenda_Howard)

#3 “Excuse me, isn’t this gay pride?”

Poco después experimentó otra agresión bifóbica. “Estábamos cerca de Colón y yo iba con la bandera. Había un grupo de hombres hablando en inglés preguntando en voz alta si acaso aquello no era ‘Gay Pride’ y qué hacíamos los bisexuales allí. Me sentí aún más fuera de sitio. Al final no reaccioné, primero porque hubiera sido difícil parar, ya que el grupo estaba en movimiento continuo, pero también porque tenía miedo de que la gente de alrededor se uniera a los agresores, y porque sería doloroso para las personas de nuestro grupo que no lo hubieran oído”.  

#4 “Me sentí desconcertado y desorientado”

Carlos Castaña, un coordinador del grupo de bisexuales de Cogam, también experimentó acoso bifóbico durante la manifestación. “Estábamos muy cerca de la gente, rodeadas de gente por los dos lados. Estábamos manifestándonos, todos muy a gusto, gritando nuestras consignas, riéndonos, bailando y saltando. En un momento dado pasamos delante de un grupo de tíos que se pusieron a aplaudir y nos gritaron ‘¡Guay! ¡Vivan los viciosos!’. Me sentí desconcertado y desorientado porque no lo esperaba y no me dió tiempo a procesarlo en el momento.”

Al hablar con sus compañeros, Carlos vió que no era el único que estaba indignado, “y eso fue una reafirmación de que nos habían agredido, pero en ese momento decidimos no enfrentarnos a ellos porque sólo lo oímos unas pocas personas del grupo y así el resto de compañerxs podrían seguir la marcha felizmente. Me preocupa el daño que puede haber hecho a la gente joven que estaba allí con nosotrxs, ya que este rechazo es responsable de que  haya más bisexuales dentro del  armario que gays y lesbianas. Además esta bifobia la encontramos no sólo fuera, sino también dentro del colectivo DSG.”

#5 “Me sentí agredida y me enfrenté a él.”

Respecto a ese mismo grupo de hombres una mujer bisexual nos cuenta lo siguiente: “Cuando yo pasaba nos dijeron, ‘Mira, éstas son las más listas. Éstas le dan a todo’. Yo me enfrenté a ellos dándome la vuelta, mirándoles y diciendo ‘¿Sí? ¿Le damos a todo?’, pero simplemente dijeron ‘Sí, ¿no?’. Me sentí agredida y no tomada en serio. Además de eso, me parece una agresión particularmente machista porque no le decimos nunca nada así a los hombres homosexuales o heterosexuales.

#6 ¿Qué pintan estos aquí?

Carlos Castaño continúa: “Después, cuando hablaba con una amiga de lo que nos había pasado, me dijo que ella también había experimentado acoso bifóbico durante la mani. Me contó que grupo de gente al pasar a su lado la miraron con desprecio y dijeron ‘¡Bisexuales! ¿Qué pintan estos aquí?’”

El acoso callejero, independientemente del tipo (machista, bifóbico, racista, homófobo, etc.), suele dejar a la persona acosada con una sensación de no haber hecho todo lo que le hubiera gustado hacer, quizás porque todo pasó demasiado rápido y no supo cómo reaccionar, pero, más que nada, es simplemente porque, hagas lo que hagas, no hay una manera satisfactoria de responder. “Me hubiera gustado que no me afectara, haberles dicho que me importaba una mierda y agitar la bandera bisexual en su cara,” dice Carlos, “Aunque la experiencia de la marcha del Orgullo en su conjunto fue positiva y nos sentimos apoyados por la mayoría de los asistentes a la manifestación que hasta cantaron nuestras consignas con nosotrxs,, la “broma” que nos hicieron esos hombres no nos sentó bien. Las bromas pueden hacer mucho daño, y si nos han tratado así siendo un grupo grande reivindicando nuestra sexualidad con alegría, me pregunto qué dirán a nuestras espaldas”.

A veces es más fácil para otra persona intervenir y dar su apoyo. “Me hubiera gustado que otra persona hubiera contestado o dicho algo,” dice Víctor, “y, aunque tenía miedo de descubrir un mundo hostil, me hubiera gustado haberle respondido a la cara, mirándole a los ojos”. Hay veces, también, cuando lo mejor que puedes hacer es no hacer nada, “el bloque era un espacio seguro,” asegura Carlos, “y para muchas personas allí puede que fuera la primera vez que habían estado rodeadas de otra gente bisexual, y, como a mí me gusta decir, el mejor desprecio es no hacer aprecio.”

La invisibilidad de los bisexuales es continua, dañina, y salir una y otra vez del armario como bisexual cansa, pero a la vez parece que la invisibilidad es lo que nos salva del acoso callejero bifóbico.

Como uno de nuestros grandes problemas es que los datos sobre agresiones bifóbicas escasean, queremos recordar que, si en algún momento las habéis sufrido, ya sean físicas o verbales, podéis registrarlas en la web/app de Levanta La Voz! Madrid o en la web del Observatorio Madrileño contra la homofobia, transfobia y bifobia (www.contraelodio.org) siempre y cuando hayan tenido lugar en Madrid. Yo he registrado lo ocurrido durante la manifestación del Orgullo Mundial y me he sentido respetado y bien atendido.

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